Pese a la caída real del gasto público, la Provincia registró un déficit primario de $142.000 millones y uno financiero de $917.000 millones durante los primeros seis meses de 2026. La recaudación cayó un 1,6% en términos reales y los intereses de la deuda aumentaron un 41,7%, hasta alcanzar los $774.000 millones.
El gobierno de Axel Kicillof cerró el primer semestre de 2026 con las cuentas públicas en rojo. Según datos de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP) y un relevamiento de Politikon Chaco, la provincia de Buenos Aires registró un déficit primario de $142.000 millones y un déficit financiero de $917.000 millones.
Los números reflejan las dificultades de la administración bonaerense para equilibrar sus cuentas, incluso en un período en el que el gasto público cayó un 3,9% en términos reales, es decir, descontando el efecto de la inflación.
Uno de los factores que incidieron en el resultado fue la caída del 1,6% real de la recaudación provincial. Con menores ingresos, la administración bonaerense enfrentó dificultades para compensar sus gastos y mantener el equilibrio fiscal.
A esto se sumó el incremento de los intereses de la deuda, que treparon un 41,7% y alcanzaron los $774.000 millones durante el semestre.
Este componente explica buena parte de la diferencia entre el resultado primario y el financiero: mientras el primero contempla los ingresos y gastos antes del pago de intereses, el segundo incorpora también ese costo.
El resultado vuelve a poner el foco sobre la situación fiscal de la provincia más poblada del país. La caída de los ingresos, combinada con el peso creciente de los intereses, dejó a la administración de Kicillof con un déficit financiero cercano al billón de pesos.
Los datos también muestran que una reducción del gasto real no garantiza por sí sola el equilibrio de las cuentas públicas cuando los ingresos disminuyen y las obligaciones financieras aumentan.
El desafío para el gobierno bonaerense será mejorar el resultado fiscal y administrar el peso de la deuda sin profundizar los desequilibrios presupuestarios.






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