El dólar mayorista registró una suba de $3,50, interrumpiendo así la primera caída semanal que había anotado desde mediados de agosto. El movimiento ocurrió en una sesión donde el feriado en Estados Unidos limitó la actividad en los mercados internacionales.
La volatilidad que caracteriza al mercado cambiario argentino quedó nuevamente en evidencia con este rebote, luego de algunos días de comportamiento a la baja. Los analistas que siguen de cerca estos movimientos anticipan tendencias distintas según el horizonte temporal que se considere.
Para el cierre del año en curso, la perspectiva que predomina en los círculos financieros es la de una depreciación gradual del dólar. No obstante, esta proyección está condicionada a la evolución de tres elementos económicos fundamentales que aparecen recurrentemente en los análisis del sector.
En primer lugar, las tasas de interés locales constituyen un factor determinante. Tasas más altas incentivan inversiones en pesos, contrarrestando la demanda de divisas extranjeras. La inflación, por su parte, impacta en la competitividad internacional de la economía argentina y en la decisión de inversores sobre dónde colocar sus recursos.
Un tercer elemento de importancia radica en la demanda de cobertura. En contextos de incertidumbre, inversores y empresas recurren a instrumentos de protección contra fluctuaciones cambiarias, lo que puede generar presiones sobre el tipo de cambio.
El contexto internacional también pesa. El feriado estadounidense de hoy ilustra cómo los movimientos globales impactan en las dinámicas locales, reduciendo volúmenes e influyendo en los precios de las divisas. Los próximos días serán claves para confirmar la dirección que asumirá la moneda norteamericana en el mercado argentino.
Imagen: Monstera Production / Pexels – Con informacion de Ámbito





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