Una decisión tomada hace poco más de una década transformó la vida de Huenu Mastronardi. Su llegada a Trevelin fue el comienzo de una historia que conecta psicología urbana con apicultura rural. El encuentro con Carlos, especialista en abejas con más de treinta años de experiencia, marcó el punto de inflexión.

Lo que empezó como una aproximación a las abejas escaló hacia algo mucho más amplio. La chacra actual es testimonio de esa expansión: produce miel, cultiva alimentos frescos, elabora productos deshidratados y funciona como espacio educativo y de intercambio para quienes lo visitan. Cada aspecto de la producción refleja decisiones pensadas y conocimientos adquiridos en el tiempo.

El tránsito de Huenu no fue lineal. Partiendo de una formación intelectual, llegó al campo donde aprendió prácticas concretas. La apicultura, que fue el gancho inicial, se convirtió en el eje de un emprendimiento más diversificado. Hoy, entre miel, huerta y deshidratados, el trabajo cotidiano es multifacético.

Lo que merece subrayarse es cómo el lugar se abrió hacia adentro. Recibir visitantes implica una postura: entender que el campo no es solo producción, sino también pedagogía y experiencia. Quienes llegan a la chacra encuentran una propuesta coherente de cómo vivir en la ruralidad de otra manera.

Este tipo de trayectorias son cada vez más frecuentes en espacios rurales argentinos. Profesionales de formaciones diversas encuentran en el campo un sitio para reimaginar sus vidas. Huenu representa esa búsqueda contemporánea de alternativas que reconcilien trabajo, aprendizaje y una relación más directa con la naturaleza y la producción de alimentos.

Imagen: Wolfgang Hasselmann / Unsplash – Con informacion de Bichos del Campo

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