El billete verde alcanzó en las últimas jornadas su pico máximo desde enero, cuando comenzó el año, acercándose cada vez más a la barrera psicológica de los $1.500. El movimiento contrasta con meses de relativa inactividad que mantuvieron a la divisa prácticamente congelada.

Durante el mes en curso, el dólar oficial avanzó 4,5%, rompiendo así el letargo que había caracterizado el desempeño de la moneda en períodos previos. Según análisis del sector financiero, este estancamiento prolongado había generado un importante desfase respecto de la evolución de los precios en la economía local.

Ese rezago cambiario representa un fenómeno relevante: mientras la divisa permanecía planchada, la inflación seguía su curso, creando distorsiones en la estructura de precios relativos. Economistas y operadores del mercado advierten sobre los efectos de mantener una cotización divorciada de la realidad inflacionaria.

La cercanía a los $1.500 marca un antes y después en el comportamiento de la divisa en 2025. Tras varios meses sin movimientos apreciables, los últimos días muestran una reactivación del mercado cambiario que merece seguimiento.

Los sectores vinculados al comercio exterior y a la importación de bienes resultan particularmente sensibles a estas variaciones. Del mismo modo, ciudadanos que mantienen ahorros en dólares observan atentamente cada movimiento de la cotización, en tanto que consumidores locales se preocupan por posibles traslados a los precios finales.

La trayectoria que tome la divisa en las próximas semanas será determinante para múltiples decisiones económicas.

Imagen: Marco Antonio Casique Reyes / Unsplash – Con informacion de Perfil

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