La flamante vicepresidenta del Senado detalló los desacuerdos que precipitaron su salida del bloque peronista, cuestionó la conducción partidaria y llamó a reconstruir una estrategia con anclaje territorial en el interior del país.
La senadora jujeña Carolina Moisés confirmó que su ruptura con el peronismo kirchnerista se gestó tras una conversación directa con Cristina Kirchner en febrero de 2025. Según relató, le propuso conformar una conducción ampliada del PJ en Jujuy para enfrentar al radicalismo de Gerardo Morales, incluyendo una presidencia alternada entre los distintos sectores. “Le dije: ‘Hagamos una presidencia alternada; yo presido un año y La Cámpora otro’. Pero me dijo que no”, aseguró. Para Moisés, esa negativa reflejó la falta de apertura interna que, a su entender, explica el deterioro electoral del espacio.
Alineada con el gobernador salteño Gustavo Sáenz, la legisladora integra el grupo de tres senadores que abandonaron el interbloque peronista que conduce José Mayans. Su salida coincidió con la intervención del PJ jujeño y su suspensión —junto a otros 300 dirigentes— por haber apoyado el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), incluido en la Ley Bases y el Presupuesto 2026 impulsados por Javier Milei. “Quisieron dar un mensaje disciplinador: ‘Miren lo que les va a pasar si votan distinto’. Pero no vamos a dejar de existir ni de construir poder”, advirtió.
Moisés sostuvo que el peronismo atraviesa su “mínimo histórico” en el Senado no por la salida de algunos dirigentes, sino por “estrategias erróneas” y la incapacidad de sostener las bancas que renovaba. “Parte del problema es Cristina, pero no es todo el problema, porque el peronismo no es solo Cristina”, afirmó. Tras asumir la vicepresidencia de la Cámara alta, planteó que su desafío será impulsar un peronismo “opositor fuerte, que defienda a los trabajadores y a las pymes, pero que también construya diálogo”. Y concluyó: “Si el peronismo no reacciona, va a seguir siendo irrelevante”.





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