Los resultados del 26 de octubre dejaron a la UCR y la Coalición Cívica con un rol debilitado en el Congreso. Con menos bancas y menor peso político, ambas fuerzas enfrentan el desafío de reorganizarse y definir una estrategia clara frente al avance de nuevos actores.

La caída en la representación legislativa dejó a la UCR y a la Coalición Cívica en una posición más débil dentro del Congreso. Tras años de ocupar un rol clave en la oposición, el nuevo mapa político redujo su capacidad de negociación y visibilidad en los debates nacionales.

En el caso de la UCR, el retroceso fue más notorio en provincias donde históricamente había sostenido estructuras locales fuertes. Si bien algunos acuerdos con oficialismos provinciales y La Libertad Avanza permitieron retener lugares puntuales, el bloque quedó fragmentado y enfrenta tensiones internas sobre su rumbo a futuro.

La Coalición Cívica, por su parte, llegó a la elección con menor presencia territorial y una propuesta que no logró captar adhesión en las urnas. El desafío ahora será reconstruir identidad, retomar agenda y evitar quedar subsumida por otras fuerzas más competitivas dentro del escenario opositor.

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