A través del relanzamiento del programa turístico provincial, Ricardo Quintela dispuso el uso de la cuasimoneda como mecanismo de financiamiento. Los bonos, implementados originalmente para pagar salarios, regresan como señal de la fragilidad fiscal de la administración provincial.

El gobierno de Ricardo Quintela reintrodujo los bonos “Chachos” en la economía riojana, esta vez como herramienta para financiar programas turísticos. La medida, presentada como un incentivo al consumo y al turismo local, implica el uso de una cuasimoneda que había sido suspendida tras fuertes críticas por su impacto en los sueldos y la pérdida del poder adquisitivo.

El plan “Previaje riojano” prevé reintegros del 50% en hospedajes y paquetes turísticos, con devolución en “Chachos” hasta un máximo de 150 mil por factura. Además, se lanzó el programa “Impulso Turístico 50/50”, que ofrece aportes no reintegrables de hasta dos millones de pesos a prestadores del sector, financiados también con esta moneda provincial.

Durante la presentación, Quintela defendió la intervención estatal en momentos de crisis y destacó que la medida busca reactivar el movimiento económico local. Sin embargo, especialistas remarcan que el uso de cuasimonedas puede generar distorsiones en el mercado y afectar la confianza de los sectores productivos.

El regreso de los “Chachos” se da en un contexto de dificultades fiscales y escaso acceso al financiamiento nacional. En este escenario, La Rioja opta por recurrir nuevamente a un mecanismo que, si bien promete dinamizar el consumo interno, también expone los límites económicos de la gestión provincial.

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